miércoles, 9 de octubre de 2013

Veronica Juncal



Izanagi, Izanami, y el mito de la creación de Japón
 

En el comienzo nacen los primeros dioses, en la alta planicie del cielo. Al principio los dioses se esconden y es sólo al cabo de varias generaciones que aparecen el dios Izanagi y diosa Izanami. La creación del mundo comienza con ellos. 


Al principio la Tierra estaba totalmente desordenada, era el caos. Los dioses ordenan entonces a Izanagi y a Izanami ordenar y consolidar la tierra. Para hacerlo, se les entrega una inmensa lanza muy decorada. Izanagi e Izanami se colocan sobre el puente que flota en el cielo, puente que relaciona el mundo de arriba con el de abajo y sumergen la lanza en el océano. Al sacarla, una de las gotas que caen otra vez en el océano se transforma en Izanagi e Izanami bajan del cielo y se instalan en esa isla. Construyen allí su casa y deciden unirse. Así, Izanami pone en el mundo numerosos hijos, numerosos Kamis. Izanami muere trayendo al mundo al Kami del fuego, que la quema. Su muerte desespera a Izanagi. Él intenta hacerla volver del mundo de los muertos "el país misterioso de las raíces", pero no lo consigue. una isla. Sin ella, él mágicamente da a luz a numeroso Kamis. En el momento de su viaje al país de los muertos, Izanagi sí encuentra Izanami, pero ésta le dice que no puede volver a la Tierra ya que ha probado el alimento de este país, pero que encontrará una solución. Además, le dice que no le mire en ningún momento. Desgraciadamente, Izanagi es demasiado curioso y no puede evitar mirarla y se transforma en un demonio furioso. zanagi tiene que huir al ser perseguido por los ocho dioses del trueno y todos los guerreros de los infiernos. Consigue huir y tapa la salida del reino de los muertos con un peñasco enorme. Izanagi consigue salvarse pero pierde para siempre a su esposa. Para limpiarse del viaje, se baña en el río. De ese baño nacerán más de diez Kamis, entre ellos la diosa Amaterasu, el dios del sol.


 

Callejon De Los Perros

El estrafalario nombre de “Cajón de Riales” con que el vulgo moteaba a Dońa Nicolasa Rojas, se debía a que cuando algún indiscreto aludía a las muchas riquezas que se presumía estaba reuniendo, ella contestaba: “Apenas un cajoncito de riales para mantener a mis animalitos”, porque su casa contenía multitud de perros de todos tamańos, razas y colores. Su oficio era de prestamista, su casa estaba situada detrás de la calle de la estación de Ferrocarril y era la mejor y la más grande de aquel barrio; tenía un postigo por donde hacía sus operaciones financieras a fin de que nadie penetrara en su antro, cosa que nadie deseaba por temor a los perros. Todo el mundo la aborrecía, por el alboroto que armaban por las noches especialmente de luna, los vecinos no podían dormir.

Se rumoraba que traficaba con alhajas robadas, pero nadie se atrevía a denunciarla. En una ocasión llegaron los titiriteros a esta Ciudad y pusieron su carpa en la “Plazuela de Carretas”, eran tres hombres y dos mujeres con aspecto de gitanos; uno negro parecía el jefe. “Dońa Cajón”, que nunca iba a ninguna parte, asistía todas las noches a sus funciones. A la salida, el negro la acompańaba a su casa. La última noche la vieron los vecinos cenar con los artistas en una fonducha instalada cerca de la carpa. Al día siguiente amaneció robado el Santuario de Nuestra Seńora del Patrocinio de la Bufa; una gran indignación causó en toda la ciudad el sacrilegio atentado; las autoridades tomaron cartas en el asunto, pero nada lograron remediar.

Pocos días después hubo cambio de personal en el rastro y el nuevo mozo no supo de la obligación de llevar la carne hasta la casa de “Dońa Cajón”, por la noche los aullidos de los perros se hacían insoportables, hasta que los vecinos espantados por esa espantosa jauría se vieron obligados a quejarse a las autoridades. El espectáculo que presenciaron los curiosos que acompańaron a los policías fue horrible: en un inmundo cuarto yacía “Dońa Cajón” devorada por los perros. En un armario había multitud de joyas y entre ellas, las robadas a la Virgen del Patrocinio, igualmente que sus vestiduras. Todo el mundo atribuyó justo castigo del cielo la muerte horrible de la prestamista. Desde entonces se denomina Calle de los Perros.

Hugo Daniel Auses Salasar

El Hospital Psiquiatrico Para Niños. 
Esta en una de las leyendas mas famosas de todo chihuahua, esta es: 
en 1935 abrio sus puertas el hospital psiquiatrico para niños "santa barbara", fuera de toda civilizacion, es decir, lo construyeron en un lugar donde no hay nada... para accesar a el tienes que manejar aproximadamente 2 horas. 
el caso es que este hospital, abrio oficialmente con 51 niños, dandoles terapia, y alojamiento ya que la mayoria de estos, eran huerfanos. 
desde siempre, se escucho hablar que a los pobres niños, los maltrataban, incluso, abusaban de ellos. el hospital era controlado solamente por un doctor, de origen ingles (wilkins) y dos enfermeras, una de estas, pareja sentimental de wilkins. 
los rumores de maltrato se comprobaron cunado en 1941 encontraron a 2 kilometros del hospital, 2 cuerpos de 2 niños que estaban a cargo de ese hospital, estos uerpos presentaban. quemaduras de puro, latigazos e incluso incrustaciones de madera en los genitales. 
con esto, las autoridades dieron pie, a cerrar el hospital. 
el hospital cierra sus puertas el 15 de febrero de 1941... años despues de su apertura. 
haciendo cuentas, si eran 51 niños, fallecieron 2. entocnes quedaban 49 no? 
3 de estos 49 tenian familia, asi que los mandaron con sus respectivas familias, quedaban 46, a estos 46 niños, los mandaron a otros hospitales, en la ciudad de juarez chihuahua, y monterrey nuevo leon. 
sin embargo al contar los niños que mandron a juarez, y los que mandaron a monterrey, solo eran 44, entonces... que habia pasado con los oros 2 niños?... nada se supo. 
otro dato fue que el 15 de febrero de eese año, cuando estaban cerrando el hospital, 5 diarios fueron a cubrir la nota. 
en el momento en que el inspector, esta poniendo los sellos, que impediran a la gente, meterse ahi, 3 diarios (periodicos) toman foto, la sopreza viene cuando, al revelar las fotos, en el fondo de la escena, van saliendo 2 enfermeros con un cuerpo envuelto en una sabana.... 
quien era ese cuerpo? ademas, porque no se registro? 
Un dato mas, fue que... el hospital contaba con qeuipo exactamente para 55 niños, tenia 55 camas, sin embargo, segun wilkins, el hospital contaba solo con 51 niños, quiere decir, que sobraban 4 espacios para 4 niños mas.... pero, durante los 6 años que duro abierto el centro medico, hubo peticiones para albergar a 4 niños mas ( ya que sobraban espacios, eston niños cabian no?) pues aun asi, el doctor wilkins, siempre matubo decir que el hospital estaba lleno de capacidad... quiere decir, que habia otros 4 niños de los que no se conocian registro. 
uno puede decr... pues esque el doctro ya no queria niños, sin embargo aparte de las 55 camas, habia otros 3 catres (camastros) en el hospital, quiere decri que en total, el hospital contaba con 58 niños... 
58 niños, mas el cuerpo de la fotografia... 59... 
menos 44 niños que ieron registrados en otras instituciones.... 15 niños,... 
menos los 3 niños que fueron con familia: 12 niños de los cuales, no habia registro, que paso con esos 12 niños?... nadie sabe... 
en 1960, el hospital cumplio el lapzo que debia estar cerrado, por lo cual le quitaron los sellos, sin embargo, jamas volvio a ser usado, y aun esta ahi, si recorres aprox 2 horas, en un camino empedrado, llegaras a una recidencia, rodeada de una enorme barrera de sicomoros, en el cual, esta, aun amueblado, con registros y hasta con los equipos de sanacion de aquellas epocas, un hospital que guardara un secreto durante todo su existencia. 
ahora, en el 2007, la gente va a ese hospital a cumplir apuestas, y grcias a la lejania, no llegan las patrullas hasta ese lugar 
este tema, ha servido de inspiracion para diversos, juegos, animaciones, libros y peliculas...

 
 
 
 
 

 
 Mito de Osiris

La más popular de todas las leyendas egipcias fue, sin duda, la referente a la historia de Osiris. Fueron los autores griegos quienes recogieron la tradición, reuniendo diferentes fuentes de una de las leyendas más extendida y antigua de Egipto, de la cual sin embargo no disponemos de fuentes originales, posiblemente porque no eran necesarias, siendo conocida por todo el pueblo.

Osiris, una de las grandes divinidades egipcias, fue adorado como el dios de la vegetación, de la agricultura y de la fertilidad. El centro más importante de su culto era Abydos.


Está representado bajo forma humana, con la cara pintada de verde (color de la regeneración) y con abrigo estrecho que moldea su cuerpo y le da el aspecto de una momia. Además, está representado con atributos reales: el espectro, el látigo, el cayado y la corona blanca del Alto Egipto, flanqueado de plumas.

Se convirtió posteriormente en el dios de los muertos y de la accesión a la vida eterna. Estaba considerado como el protector y el juez del difunto.

Osiris era el hijo de Nout y de Geb. Él tenía un hermano, Seth, y dos hermanas, Isis y Nephtys. Isis era también su mujer. De su unión nació 
Horus.
Según la leyenda, Osiris era el que gobernaba el mundo de los hombres antes de que su hermano, celoso, decida asesinarle. Es por la fuerza del amor y la magia de Isis que éste revivió. Osiris será vengado por su hijo Horus que lo reemplazará en el gobierno del mundo de los hombres. Y Osiris se convertirá en dios de los muertos y de la vida eterna


 

Ximena Sanches Chaves


EL TREN DE LA MUERTE

Era el día cinco de octubre del año de 1972. La mayoría de los peregrinos que habían asistido a las fiestas patronales en Real de Catorce, cansados, desvelados, hambrientos, con frío y con los pies adoloridos, ya lo único que deseaban era llegar a la estación Catorce, en el bajío, para tomar el tren y comenzar el camino de regreso hacia sus hogares; acariciando la esperanza de que en el próximo tren a llegar hubiera asientos disponibles, para descansar de la larga caminata cuesta abajo del Real a la estación

Don Rogelio, ferviente devoto del Santo venerado en Real de Catorce, había asistido con su esposa Martha y su hija recién nacida, acompañado también por sus hermanas y su madre, a dar gracias por la nueva vida con que Dios los había premiado.

Su madre y hermanas habían llegado dos días antes que ellos, por lo que esa mañana, habían partido también, primero que ellos, en uno de los trenes con destino a Saltillo para posteriormente, trasbordar a un autobús a la ciudad de Monterrey.

Ya que los más buscados eran los trenes de la mañana, Rogelio había decidido partir en el tren de las diez de la noche, con la esperanza de encontrar asiento y poder descansar en el trayecto. La mayoría de los peregrinos, boleto en mano, ya esperaban el tren con destino a la ciudad de Monterrey, Nuevo León, que llegó puntual con sus 22 vagones. Como venía ya con pasajeros de San Luís, se llenaría a sobre cupo. Y entre empujones casuales y abiertos aventones por ganar un lugar, llegó a un lleno total no quedando asiento para ellos y otras muchas personas que también habían esperado durante horas. Un poco tristes y acongojados por la situación y el cansancio del que ya eran presas, por sólo pensar en pasar un día más en la estación, no les quedó otra alternativa que quedarse arriba del tren y soportar el viaje de pie, con la esperanza de que en algunas estaciones posteriores, se fuera desocupando poco a poco.

Rogelio todavía recuerda cómo vio que en las escaleras, en pequeños espacios, y hasta en los baños, había pasajeros amontonados. De pronto, un vocerío que provenía de uno de los carros vecinos, le llamó la atención; y al voltear hacia la puerta para ver qué sucedía, vio a un anciano de aproximadamente ochenta años de edad, con sombrero de palma, con ropas muy humildes en color blanco, y con un bordón en la mano, que venía del vagón contiguo. El viejo, abriéndose espacio entre los pasajeros, algo decía llamando a todos los viajeros, por lo que Rogelio trató de prestarle atención. Sin poder escucharlo claramente, se acercó lo más que pudo, y escuchó que el venerable viejo suplicaba a todos los pasajeros que por favor se bajaran del tren.

_ Háganme caso... Soy un enviado de Dios... Tengo la encomienda de avisarles que este tren, no va a llegar a Saltillo. Muchos van a morir... El infierno ya viene... Un accidente viene... El tren va a descarrilar... -Pedía con tanta desesperación y vehemencia que creyeran en sus palabras, que mucha gente se miraba entre sí en la duda de creerle o no. Muchos de los que ya tenían su asiento, hacían caso omiso a las palabras del anciano; otros, simplemente decían que el pobre viejo estaba loco y ya veía visiones por lo avanzado de su edad o, quizás, estaba borracho. Era tanto el cansancio de los peregrinos que muchos, sin siquiera haber comenzado la marcha, ya estaban profundamente dormidos

La insistencia del anciano puso nerviosa a Martita, esposa de Rogelio, y volteando a ver a su marido, con gran preocupación le suplicó que hicieran caso de sus palabras. Esto provocó una discusión entre la pareja. El tren ya comenzaba a dar indicios de comenzar su marcha cuando, Rogelio, con gran mortificación y a regañadientes, bajó del tren al frío de la noche con su hija en brazos y seguido de su esposa.

No fueron los únicos, aunque sí pocas fueron las personas que bajaron del tren ante el aviso del anunciado accidente. El tren ya se perdía en la noche y algunos, planeaban tomar el tren a San Luís y, ya en la estación, regresarse en el tren para así, asegurar un asiento y poder descansar en el largo regreso.

Era la cerca de las 11:00 de la noche, cuando un tren carguero arribó a la estación Catorce con rumbo a San Luís. Rogelio, en compañía de otras personas que planeaban lo mismo, se acercó al maquinista tratando de conseguir un “raid” a la capital potosina. Estaban hablando con él cuando, de pronto, se sintió y escuchó como si las vías hubieran sufrido un ruidoso sacudimiento. Algo había sucedido a la distancia.

A la mañana siguiente, ya en la estación de San Luís Potosí, la pareja se enteró de la tragedia ocurrida al tren peregrino a las 10:45 de la noche. En la curva de Moreno, el convoy con sus veintidós vagones, se había desbarrancado a una velocidad de ciento veinte millas por hora, quedando los furgones apilados unos sobre otros, como piezas de dominó. Entre llantos y gritos desquiciantes, el infierno anunciado había llegado, terminando con la vida de cientos de personas que quedaron prensadas y destrozadas entre hierros retorcidos. Cifras no oficiales hablan de más de cuatrocientos muertos, muchos heridos y mutilados en brazos y piernas, o con quemaduras de primero, segundo y tercer grado. Más de mil trescientas víctimas en aquel fatal accidente.

Entre los peregrinos que atestiguaron esta desgracia, corrió la voz de que en la mañana de aquel cinco de octubre, tal vez, doce horas antes de la tragedia, precisamente en la curva de Moreno, la mayoría de los pasajeros a Saltillo, notaron a la vera de los rieles la presencia de una mujer joven. Estaba de pie, en silencio, elegantemente ataviada de blanco y largo vestido, parada al inicio de la curva, como esperando por alguien, ¡…o por algo! Lo jóvenes, desde las ventanillas le gritaban que se subiera o le dirigían lo mismo piropos que sandeces; pero la bella, extrañamente, nunca se dignó siquiera a darles la cara. Con aquella gran tragedia, la madre de Rogelio estaba segura que era La Muerte en persona, haciendo guardia, esperando pacientemente cumplir con la misión que el Altísimo le había encomendado.

La tragedia enlutó muchos hogares en los estados de San Luís, Coahuila y Nuevo León. Pero los que no tomaron el tren aquella fatídica noche, o se bajaron atendiendo las súplicas del fatal profeta, en sus corazones no dejaban de dar gracias al extraño anciano que les había advertido de la tragedia.

A tantos años de estos hechos, Rogelio y cuantos lo vieron y escucharon sus advertencias, están convencidos, que fue el mismo San Francisco quien, en el afán de proteger a sus fieles, se les había presentado para advertirles de la muerte colectiva que les esperaba en aquel fatídico…

 

 
 
“Luchtine”
Era el carpintero de los Tuatha de Danann, y junto a los herreros Creidné y Goibniu, formaba el equipo que fa­bricaba y reemplazaba las armas rotas de los Tuatha de Danann.
En cuanto un guerrero perdía o estropeaba su arma, aunque fuera en plena lucha, una nueva era fabricada por los tres con la rapidez del rayo. Tal era su rapidez y destreza, que sus enemigos los fomoireos, tuvieron que recurrir al espionaje para enterarse como era posible que sustituyeran las armas estropeadas tan deprisa.
Para averiguarlo, los fomoireos enviaron a Ruadan, que como era pariente de los Tuatha de Danann fue bien recibido. A Ruadan se le ocurrió asesinar a Goibniu para interrumpir su trabajo, pero no contaba con las habilidades de éste, que defendiéndose ferozmente acabó con la vida de su atacante, así los fomoireos fueron incapaces de ralentizar la fabricación de armas de los Tuatha de Danann.
 

 

 

 
 

Miriam Alejandra Mejia Rodriguez





“El Jergas”



En todos los centros mineros del mundo existen creencias y supersticiones relacionadas con el interior de la Tierra, con la oscuridad, con los metales. Por tal razón hay muchas leyendas de por lo menos un espíritu que cuida las minas y que vive adentro de ellas. Eso es lo que cuenta infinidad de mineros de cualquier rincón del planeta. El Altiplano potosino ha sido, desde la época colonial, gran productor de plata y de otros metales preciosos. Las zonas mineras más importantes están ubicadas en los municipios de Catorce, de Charcas, de Guadalcázar y de Villa de la Paz y en todos esos lugares se habla del famoso “Jergas”.



Una de las tantas versiones de leyendas que mencionan al Jergas explica que se trata de un espíritu que bien puede ayudar a un minero en desgracia o, por el contrario, hacer que caiga en desventura. Tiene dualidad de bueno y malo, dependiendo de a quien se le aparezca. Dicen que este espíritu casi siempre le sale a algún minero que se halla solo en un socavón. Cuando el Jergas anda de buenas, lleva al minero a las vetas más ricas y le ofrece riquezas o si encuentra a un minero accidentado, lo carga y lo saca para que sus compañeros lo auxilien. Pero si anda de malas, hace que el minero se pierda y no pueda salir.



Cuentan en Charcas que en una de las minas, al terminar el turno, todos los mineros iban de salida, pero uno de ellos se retrasó un poco porque había olvidado su lonchera. Ya venía casi saliendo cuando de pronto escuchó que alguien le dijo: «Oye, Juan, ven», y se regresó al pensar que algún compañero necesitaba ayuda. Entonces se encontró a un tipo desconocido que vestía ropas viejas, de color muy oscuro, como si estuviesen manchadas de tizne, botas muy raras y casco con lámpara de carburo, como se usaba antiguamente. Ese extraño minero le dijo que lo siguiera, pues le iba a señalar la ubicación de una veta de plata muy rica. Sin embargo, Juan se dio cuenta que tan singular y misterioso personaje no podía ser otro sino el Jergas, y prefirió buscar la salida lo más pronto posible. Una vez afuera, les contó a sus compañeros que acababa de ver al Jergas, pero nadie le creyó.




Al día siguiente, bajaron todos a la galería donde andaban trabajando y, a pesar de la escasa luz, de repente vieron que Juan salió volando como si lo jalaran desde el techo de esa galería. Sus compañeros se asombraron muchísimo porque Juan quedó sentado en una saliente adonde era prácticamente imposible subir o bajar. Unos mineros volvieron a la superficie y dieron aviso del «accidente», para después regresar con unos ingenieros provistos de equipo de rescate. Incluso los ingenieros no podían explicarse cómo le había hecho Juan para subir hasta donde se encontraba, pues ni haciendo uso de una escalera había posibilidad de llegar a ese punto. Con gran esfuerzo, lograron bajarlo de aquella saliente, y desde entonces Juan dejó de trabajar en las minas porque entendió que el Jergas quiso hacerle un regaló que él rechazó, y por tal motivo lo castigó.



 



 



 
 
 
 

“Los niños de Lir”

Hace muchos siglos, existió un rey llamado Lir, que era padre de cuatro niños. Tras la desaparición de la madre de los pequeños,  Lir se casó con otra mujer,  Aoife, que era tan hermosa como malvada y envidiosa, quería vivir sola con su marido, sin tener que preocuparse porque los pequeños le quitaran años mas tarde el trono.

Un día, cuando los niños estaban dándose un baño en el lago Derravagh ella convirtió a Aed, Conn, Fiacra y la pequeña Fionnuala en cuatro bellos cisnes, pues se trataba de una bruja. Ella les condenó a vivir con esa forma durante 900 años. Los primeros trescientos años tenían que vivir en éste lago, después en el mar de Moyle y los últimos trescientos años deberían pasarlos en el océano Atlántico.

Una vez transcurrido su tiempo de condena los cisnes escucharían el repicar de las campanas de una iglesia y sería cuando se convertirían en humanos. Pasados los nueve siglos fue así como ocurrió, pero al encontrarse en medio del océano y sin casi fuerzas para moverse por lo viejos que eran los pequeños perecieron en menos de medio minuto.

Desde entonces el cisne es un animal venerado en Irlanda y está prácticamente prohibido matar un animal de ésta especie en tierras irlandesas.

 


 
 

 


 

Martha Karina Rodrigez


“La mujer más bella del mundo”

 
 
 
Crunnchu era el dueño de bastates tierras fértiles en Irlanda, pero estas tierras dejaron de ser tan productivas cuando la esposa de Crunnchu murió, todas las vacas se morían de dolor porque nadie las iba a ordeñar, la mayoría de trabajadores se habían ido y Crunnchu ya no salía de su casa, sus hijos hacían todo lo que podian pero no se avanzaban porque los terrenos eran muy grandes.
Un día llegó a la casa de Crunnchu una mujer desconocida que fue muy buena e hizo que todo volviera a la normalidad, ella era la diosa Macha, Macha le dijo a Crunnchu que no dijera nada de ella y que solo la llame mujer. Después de un tiempo Macha se quedó embarazada, pero justo el día que le toocaba dar a luz se festejaba la reunión de los ulates, que eran los habitantes de Ulster.
Macha le dijo a Crunnchu que vaya, en la reunión se realizaban varias competencias atléticas, pero la más importante era la carrera de caballos en la que participaba el rey Conchobar, él siempre ganaba y esta ocasión no fue la excepción, al final de la carrera Conchobar dijo que sus caballos eran los animales más veloces de la Tierra, pero Crunnchu lo dijo que eso no era verdad porque Macha era la más rápida de la Tierra, Conchobar se enojó mucho y le dijo que lo demuestre o sino le iba a matar.

Los soldados del rey Conchobar fueron en busca de Macha, pero ella les dijo que no podía correr porque estaba a punto de dar a luz, esto no le importó al rey y le dijo que si no corría Crunnchu iba a morir, Macha corrió y demostró que ella era la más rápida de toda la Tierra, pero al final de la carrera cayó al suelo y dio a luz a dos gemelos, pero Macha les puso una maldición, que todos los años en esa época todos los que oyeron los gritos del parto iban a sentir lo mismo durante cuatro días y cinco noches. Es por eso que los ulates todos los años se ponen débiles cuando se acerca la época de Samain.

 

 

 

 

 
“Dos aparecidos en Real de Catorce”
Hace muchos años, un joven trabajador de la estación de ferrocarril Catorce desarrollaba su acostumbrada rutina de mantenimiento de las vías. En medio del espeso calor del desierto (al cual, sin embargo, ya se había acostumbrado), el "garrotero" supervisaba la colocación de unos rieles.
Alzados por una pequeña grúa, el sol del atardecer se reflejaba con crudeza sobre ellos. Sin embargo, la carga era demasiado grande para las cadenas que la suspendían sobre el suelo: sólo se escuchó un ruido seco y el alboroto de los operadores. En honor del obrero caído, se bautizó a la siguiente estación con el apellido del hombre: Wadley.
 
Tiempo después, una de tantas locomotoras se acercaba a gran velocidad a la estación Catorce. El enérgico sonido se extendía hasta el pueblo, dormido a esas horas de la madrugada. De improviso, el conductor advirtió una luz al lado de la vía, seguramente de un trabajador que le pedía aminorar la marcha. Obediente, el maquinista bajó la velocidad hasta arribara la estación. Allí se enteró de que ningún obrero se hallaba en servicio; más aún, le avisaron de la peligrosidad de un tramo por el cual acababa de pasar, donde ya habían ocurrido varios accidentes.
 
Así, el tren se salvó de un descarrilamiento y también comenzó la leyenda de El Garrotero, el fantasma del joven Wadley, quien aún hoy protege con su lámpara a cuanto convoy corra peligro cerca de Real de Catorce.
 
 
 
 
 
 

Jesus Alejandro Sandoval

Mitos  Irlanda
En la mitología irlandesa, un reprochan es una clase de hada masculina; se dice que habita en la isla de Irlanda. Forman parte del folklore de la zona, asociado al Tuatha Dé Danann y a otras razas antiguas. Las leyendas populares relatan que estas criaturas habitaban Irlanda antes de la llegada de los celtas.
Los leprechauns y otras criaturas de la mitología irlandesa son asociadas con “fortalezas de hadas” o “hadas sonoras”. Se afirma que prefieren observar el mundo desde sitios elevados, como los cerros.
A veces adquieren el aspecto de ancianos a quienes les gusta realizar travesuras. Suelen ser zapateros muy ricos, porque guardan tesoros enterrados desde los tiempos de la guerra
 
 
 
 
 Leyenda de Real De Catorce-LA DAMA DEL VESTIDO BLANCO
 El abuelito que fue peluquero, los fines de semana y en la víspera da alguna fiesta, trabajaba un poco más de lo común, debido a que los mineros, el día que cobraban se hacían aseo general. Así resultó que un sábado el abuelito un poco tarde se dirigía a su casa por la calle de Zaragoza y de repente no supo de donde o como apareció delante de él caminando muy salerosa una dama vestida de blanco. Lucía un abundante pelo negro que le llegaba abajo de la cintura. El caballero con la fuerza física de un hombre bien desarrollado y atrevido, a pesar de los años, si así se le puede calificar, le soltó el primer piropo: “¿A donde vas muñeca?”.
No tuvo contestación, por lo que apretando el paso para acercarse le hizo otra pregunta: “¿No tienes miedo de que te puedan robar?”. Siguió: “¿No gustas que te acompañe?”. La dama no contestaba, ni volteaba, por lo que frente a “La Tapatía” se decidió a alcanzarle diciéndole: ”No tengas miedo de mi, quiero acompañarte y platicar un poco”.
La mujer sin hacer caso apresuró el paso, lo que a su vez hizo el caballero. Caminaron un rato así y al llegar al Puerto de los Aguadores se decidió y alcanzándola estiró la mano para agarrarla de un brazo. En el momento que la dama volteó para mostrarse con la luz de la luna que estaba en lo alto del cielo, se pudo apreciar una flamante calavera.
El caballero quedó parado y la dama siguió rumbo al panteón sin duda alguna. Aminorados los efectos del gran susto el fallido conquistador se regresó a su casa que estaba a escasos cincuenta metros. Tocó y pidió que no prendieran luz, que cerraran y ya les platicaría por qué razones. Entró, se acostó y ya en la cama contó todo lo sucedido, a lo cual su cariñosa esposa calificó la acción y le dijo: “Eso es lo que merece un buen enamorado”.
 
 

 

Adrian Briones Moreno


 

Leyenda de Yucatán


Esta leyenda está relacionado al 31 de octubre, que en México es el día de los muertos; sucedió en la época en que los mayas estaban establecidos en la península de Yucatán. En ese día los mayas colocaban altares con comidas y bebidas, para que las almas de los muertos probaran.

 

Aunque uno de ellos tenía mucha curiosidad por saber si en verdad las almas de los muertos venia y probaban la comida. Así que luego de pensar mucho como poder ver a los muertos. Como una bruja le había contado que los perros podían ver los espíritus, a el se le ocurrió que si frotaba los ojos de los perros con un pañuelo y luego lo tallaba en sus ojos lograría ver a los muertos; aunque algunos le advirtieron que no lo intentara por que le podía llegar a pasar algo malo, él no les hizo caso alguno.

Esa misma tarde, luego de poner un altar para que los muertos pudieran venir, se tallo los ojos con el pañuelo y después se escondió en un rincón de su casa a esperar que algo pasara. No tardo mucho cuando empezó a oír muchas voces afuera de su casa escuchaba que algunas mujeres cocinaban y también niños juagando y riendo, él ya estaba muy asustado entonces de pronto se abrió la puerta y las personas entraron dirigiéndose hacia el altar; pero entre esas personas logro reconocer a su hermana que había fallecido un tiempo atrás. De pronto vio que su hermana se acercaba al rincón donde estaba el, y le reclamaba diciéndole:

¿Por qué te has atrevido a querer vernos? ¿Por qué lo has hecho? Por hacer esto tendré que llevarte conmigo. No fue hasta el otro día cuando algunos que se preocuparon al no verlo salir de su casa, que entraron a ver si se encontraba en su casa pero fue muy grande su sorpresa al encontrarlo en un rincón ya muerto con la cara de horror.

 

 

 

 

 

 

Mito de china

Los 10 soles

 

 Cuando la tierra se creó esta tenía 10 soles, cada uno iluminaba a la tierra durante un determinado tiempo.

Los diez soles eran hijos del emperador del cielo llamado Di Jun y de su esposa Xi He, estos habían ordenado a sus hijos que alumbraran la tierra durante solo un determinado tiempo y al terminar podían ir a relajarse al valle del cielo.
Después de muchos años los 10 soles comenzaron aburrirse de pasar por lo mismo todos los días, hasta ese momento siempre habían cumplido con las instrucciones de su padre y siempre eran puntuales, pero había llegado el día en el que ya estaban cansados de la misma rutina. Queriendo divertirse un rato todos los soles subieron al cielo y comenzaron a correr, esto ocasiono que la tierra se calentara debido a los 10 dioses, al ver esto Di Jun ordeno a sus hijos para que regresaran al valle, pero los soles no le hicieron caso. Di Jun ordeno llamar a un arquero y le ordeno que obligara a los soles a bajar, el arquero sin pensarlo comenzó a lanzar flechas y uno por uno fueron cayendo, hasta que solo uno quedo, ese sería el encargado de iluminar la tierra mientras los otros ya no regresarían jamás.